lunes, 10 de marzo de 2014

¿DONDE TE CONGREGAS?


TIEMPOS PELIGROSOS…
A donde me congrego…?





(Tomado de una publicación de: Jose Antonio Valladares)






El apóstol Pablo, en su segunda carta a Timoteo,en su capítulo 3, nos hace una clara advertencia de que en los postreros días, antes de la venida de Jesús, vendrían sobre la iglesia y sobre el mundo entero, "Tiempos Peligrosos" en donde el amor de muchos se enfriaría, a causa de la falta de consagración al Señor, y donde hombres soberbios, blasfemos, vanagloriosos, con apariencia de piedad, y amadores de sí mismos se levantarían engañando aun si fuera posible, a los propios escogidos de Dios, haciéndose pasar por maestros de la palabra, y guiando al pueblo a la idolatría, a falsas doctrinas, y a la apostasía final.

Estos tiempos que Pablo profetizo, a pesar de que hoy muchos lo niegan, diciendo vivir tiempos de avivamiento, no solo han llegado a la iglesia, sino que además se han instalado muy cómodamente dentro de los diferentes ministerios y denominaciones, disfrazándose de “Tiempos apostólicos“ “Tiempos proféticos” o “Tiempos de unción y avivamiento”

En toda la historia de la iglesia, a pesar de que Pablo, Pedro y Judas, en sus cartas apostólicas, nos dejan entrever que ya en aquella época existían falsos apóstoles que confundían al pueblo, jamás había existido tal cantidad de falsas doctrinas y de falsos ministros como los que se ven hoy en día, como así mismo, jamás ha habido tanto rechazo por la sana doctrina del evangelio como en estos últimos años.

Esto es algo my sencilla de comprobar, ya que solo se necesita visitar unas pocas iglesias para poder corroborarlo. Cada iglesia parece tener su propia doctrina, y cada congregante, parece tener su revelación personal de como adorar al Señor.

Las manifestaciones tales como el polvo de oro, los evangelios de la prosperidad, decretos, y declaraciones positivas, y la aparición de falsos apóstoles vendedores de coberturas, han acaparado tanto la atención de los creyentes, que ya muchos han apartado de la verdad el oído, y se han vuelto prontamente tras doctrinas engañosas, y evangelios de solo promesas divinas, y totalmente carentes de santidad.

En estos tiempos, la misión de buscar una iglesia en la cual poder congregarse, se ha vuelto una verdadera “Misión imposible” debido a que la gran mayoría de los ministerios han adoptado para sí, alguna de estas tantas doctrinas erróneas, que aunque pueden sonar agradables al oído, su fin es camino de muerte.

El problema hoy en día no es que no haya iglesias donde poder congregarse, sino que el problema de estos tiempos, es lo que se enseña desde los pulpitos. Por miedo a la perdida de miembros, y por ende, a la perdida de diezmos y ofrendas, o por la errada motivación de tener una mega-iglesia, muchos ministros hoy en día han hecho a un lado la sana y verdadera doctrina del evangelio, para dedicarse a la organización de eventos, invitando cada semana a algún cantante o apóstol de moda, buscando atraer a las multitudes, sin importar para nada, que el mensaje que se esté dando sea de idolatría, prosperidad, exitismo, o “derechos como hijos de Dios” en lugar del mensaje de la cruz, el cual confronta al cristiano con sus pecados y lo lleva al verdadero y genuino arrepentimiento ante el Señor. Algunos hasta organizan discotecas dentro de las iglesias, llamándolas “Cristotecas.

Abra bien sus ojos y sentidos espirituales. Observe detenidamente a la luz de la palabra, si lo que le están enseñando en el lugar donde se congrega es realmente la sana doctrina enseñada por Cristo y sus apóstoles (no por los apóstoles modernos) Y si nota que lo que le están enseñando son “otras doctrinas” que no tienen base o sustento bíblico, hable con el pastor de ese lugar, exponga este asunto, y si este, en lugar de reconocer y arrepentirse por dicho motivo, solo se excusa y lo niega… Huya rápidamente de ese lugar en busca de pastos frescos y verdes, en donde usted pueda ser alimentado con la verdadera palabra de Dios.

No se deje engañar. Pase cada palabra que le han dicho por el crisol de la palabra de Dios, sin importar quien las haya dicho, y busque la guía del Espíritu Santo, para no caer en engaños o errores que podrían significar para usted, la muerte eterna.